jueves, 13 de octubre de 2011

Un emprendimiento social para hacer de la limosna algo obsoleto.



No mucho después del comienzo de lo que fue mi vida de estudiante en Bogotá, decidí no dar limosna (con excepción en los casos de intimidación). Desde ese tiempo ha permanecido en mi un conflicto entre reconocer que los pobres no pueden salir de la pobreza por su propia cuenta y lo pésimo que es la limosna como ayuda.

La limosna es un incentivo a la limosna.

Hoy mismo en el RER parisino me encontré a una mujer cuyo oficio es, netamente, pedir limosna en este medio de transporte. La he visto en dos líneas completamente opuestas, tal vez para variar la audiencia. Siempre con su bebé en los brazos.

No sé qué ocurre en la mente (y corazones) de los demás a la hora de dar limosna. En Japón, por ejemplo, incurrir en esto es causa de absoluta vergüenza y desprecio. En la cultura occidental, tal vez debido a nuestras raíces religiosas, el sentimiento es de compasión. Desde un punto de vista racional, pedir limosna es una adicción. Cuando uno otorga una moneda, se está premiando a la persona que pide; diciéndole básicamente "puede continuar haciendo lo mismo". Se está aprobando la limosna como una forma de vida.

Cómo curar la enfermedad y no el síntoma?

Sin embargo, también hay que reconocer la situación precaria de muchas personas, que caen en ese vacío por causa de mala fortuna. El problema es que, una vez haber caído, existen pocos mecanismos para salir de allí. Los países desarrollados sí los poseen pero, qué hay de los países donde hay más pobreza o, inclusive, los inmigrantes en los países más ricos cuyos mecanismos solo benefician a aquellos que poseen la nacionalidad?

Pues bien, esta mañana me dije "la única forma que daría limosna sería si existiera una forma de saber cuánto ha recibido el mendigo en cuestión el día de hoy". Pues bien, este pensamiento engendró una idea (en su estado más crudo) que quiero depositar en este espacio, como un mensaje en una botella en el vasto océano, para que le llegue a algún emprendedor social. Una ONG podría ser creada, de la noche a la mañana, con el fin de administrar proyectos de mendigos que quieran salir de la pobreza. Una sola persona podría comenzar el trabajo de administración, asesoramiento y seguimiento de unos cuantos procesos. Sería clave obtener el respaldo y apoyo de algún organismo (posiblemente estatal) reconocido.

La ONG funcionaría de la siguiente forma. Se contactaría algún mendigo y se construiría un objetivo adaptado a sus necesidades y condiciones (por ejemplo: terminar bachillerato, comenzar un negocio, etc). Una vez definida una meta y un monto asociado para alcanzarla, la agencia podría apoyarse de alguna plataforma existente como Kickstarter, en donde el proyecto podría presentarse y, al mismo, tiempo existirían las posibilidades de aceptar contribuciones monetarias que permitieran alcanzar la meta. Todo esto con absoluta transparencia (se puede saber cuántas donaciones se han recibido). La ONG administraría el dinero (al menos en gran parte), sobra decirlo.

De dónde saldrán los recursos de la ONG para comenzar? El lanzamiento de la ONG podría plantarse, en sí mismo, como un proyecto en Kickstarter.
Con qué recursos podría sostenerse y crecer la ONG? Mediante un porcentaje de las contribuciones recibidas en cada proyecto.

Seguramente habrán casos fallidos, pero al menos lo veo como una alternativa potencial con un porcentaje de éxito más alto al de la limosna como solución a la pobreza. Podría hasta funcionar mejor que los micro-préstamos ofrecidos por gobiernos como el de Colombia.

Será que algún día podríamos ver a un mendigo que, en vez de pedir limosna, se montara en los buses para entregar un papelito con un enlace a su proyecto?

martes, 5 de abril de 2011

Una mirada al Sistema de Innovación colombiano: Estado actual


En cuanto a la política de desarrollo, el estado colombiano ha tenido preferencias hacia mecanismos exógenos desde los tiempos de César Gaviria. El último gobierno, en particular, profesó notablemente esta visión mediante los pilares de 'seguridad democrática, confianza inversionista y la cohesión social'. La sombra producida por estos estandartes sobre la política de desarrollo es discernible a través de documentos oficiales acerca de la competitividad y la productividad. La idea de dicho gobierno podría resumirse de la siguiente forma: el país crece en la medida que es más competitivo, y la competitividad depende de la facilidad para hacer negocios por parte de los agentes económicos. Esta visión ignora (no reconoce ni rechaza) la endogeneidad del sistema productivo: la capacidad de las empresas de aumentar su competitividad, mediante la innovación. Tal vez el fracaso del modelo de industrialización por substitución de importaciones, señalado como uno de los causantes de la "década perdida" de los ochentas, estigmatizó cualquier tipo de intervención económica como indeseable. Sin embargo, hacia el final del mandato de Uribe,  esto comenzó a cambiar. Actualmente el gobierno está comenzando a prestarle atención a los componentes endógenoslos incentivos empresariales que influyen sobre la competitivaden lo que se conoce como un Sistema Nacional de Innovación.

De hecho, existe un marco institucional desde 1990, lo que antes se denominaba el 'Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología' SNCYT [1]. Éste buscó integrar diversos actores que compartían visiones, misiones y objetivos comunes, incluyendo empresas, universidades, centros de investigación, entre otros. El 'Sistema de Innovación' surgió como un sub-sistema del SNCYT. El marco, en su versión actualizada al día de hoy, se conoce como el 'Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación' SNCTI. El organismo que está a cargo de diseñar y ejecutar políticas que buscan estructurar y fortalecer el sistema es Colciencias.

Según Forero (2000) [2] y Monroy Varela (2006) [3] el sistema de innovación ha tenido problemas desde su comienzo. Han sido, principalmente: un presupuesto débil e inestable, la miopía y verticalidad en las políticas formuladas, la ausencia de consensos, la apatía hacia el valor socio-económico de la investigación, una comunidad científica estancada, la "fuga de cerebros", y la poca articulación entre los actores. 

Varios estudios han constatado este diagnóstico. La 'Encuesta de Desarrollo Tecnológico', que posee el apoyo de Colciencias, registró que el porcentaje de empresas innovadoras prácticamente no cambió desde 1996 a 2003 (de 11.3% a 11.8%, respectivamente). Otra encuesta [3], mostró que solo las universidades y otros agentes productores de conocimiento conocen acerca del SNCTI, mientras que para los empresarios pasa desapercibido. Concluye que esta parcialidad del sistema limita la articulación del mismo. Un tercer sondeo [4], enfocado en Bogotá y Cundinamarca, descubrió que solo la tercera parte, de las 400 empresas indagadas, interactuó con otros agentes del SNCTI. Tan solo el 10% lo hizo con entidades públicas que hacen parte del mismo. Tal vez lo más diciente de este último estudio es que un 44% de las empresas consultadas dijeron que consideran innecesario formar parte del sistema, mientras que el 19% respondió que no innovó porque creen que innovar no representa una actividad lucrativa o significativa.

Finalmente,  un reporte basado en datos recopilados en el Premio Innova, un concurso de empresas colombianas innovadoras, señala que, entre las empresas postuladas, el 80% innovó a puerta cerrada. Este estudio concluye que, como consecuencia del bajo grado de articulación del SNCTI, hay una baja participación de las empresas nacionales en la provisión de soporte tecnológico hacia las actividades del sector primario. En otras palabras, esta separación impide que las empresas colombianas aprovechen la gran parte de la investigación extranjera que va dirigida hacia la explotación de petroleo, la agricultura y la minería.

Es claro que la coyuntura económica, con un aumento significativo en los precios de las materias primas, ha favorecido a países como Colombia; particularmente ha beneficiado a nuestro país, que se ha esforzado por crear unas condiciones favorables para la inversión. Sin embargo, un crecimiento económico de este tipo no es sostenible y no conduce hacia una economía robusta. La inclinación de la política pública hacia los factores exógenos de la competitividad nos hace, naturalmente, vulnerables frente a los choques externos. Afortunadamente, esta debilidad ha acumulado la suficiente atención y se están comenzando a tomar medidas institucionales. Éstas serán objeto de una siguiente entrada.

Notas:
1. El que no haya incluido la palabra 'innovación' sugiere un carácter poco práctico. Sin embargo, hay que reconocer que la aplicación del concepto de innovación en el contexto de país en vía de desarrollo se hizo frecuente a finales de los noventa.
2. Forero, C. (2000). De la trampa al desarrollo endógeno: limitaciones y potencial de la comunidad científica colombiana. Colombia, Ciencia y Tecnología, 18(4):3–11.
3. Monroy Varela, S. E. (2006). Nuevas políticas y estrategias de articulación del sistema de ciencia, tecnología e innovación colombiano. Innovar, 16(28).
4. Malaver Rodríguez, F. and Vargas Pérez, M. (2006). Capacidades tecnológicas, innovación y competitividad de la industria de Bogotá y Cundinamarca: Resultados de una encuesta de innovación. Javegraf, Bogotá, Colombia.

lunes, 10 de enero de 2011

Propuesta de tesis doctoral: Patrones estructurales en sistemas complejos de innovación

Cada vez más, la innovación se entiende como el resultado de interacciones entre una variedad de agentes—empresas, universidades y entidades gubernamentales. Se considera que estos actores poseen papeles específicos en procesos donde el conocimiento es creado, adaptado, difundido e incorporado en un producto o servicio determinado. Las sinergias involucradas aquí han sido identificadas y estudiadas por investigadores mediante la aproximación de los Sistemas de Innovación. Esta comprensión ha producido nuevas perspectivas en el mundo de los negocios—como lo es el modelo de innovación abierta—y al mismo tiempo le ha otorgado a los administradores públicos un marco de trabajo para diseñar políticas de innovación. El desarrollo de una teoría de Sistemas de Innovación ha sido, sin embargo, obstruido por la dificultad de examinar las redes de innovación de manera empírica. En este respecto, nuevas herramientas de modelamiento y evaluación han surgido a partir del estudio de la Complejidad. Por consiguiente, propongo un proyecto de investigación que busque capitalizar estos instrumentos para definir un determinado sistema de innovación como un sistema complejo y efectivamente analizar sus estructuras de interrelación.

Esta es la introducción de mi proyecto de investigación, con la que fui a aceptado a un doctorado en gestión en la Universidad de Paris-Sud 11. ¿Qué motiva esta propuesta? Pues bien, resulta que los sistemas de innovación han sido estudiado, hasta ahora, particularmente de manera teórica. En otras palabras, los estudios empíricos son muy pocos. Esto es entendible si se considera que es imposible medir todas las interacciones de conocimiento que se llevan a cabo entre las empresas y demás agentes. Por consiguiente, los estudios empíricos han recurrido al uso de variables agregadas que reflejen el funcionamiento de estos sistemas (e.g., gasto en investigación y desarrollo, inversión extranjera directa, importación y exportación de manufacturas). (Yo utilicé estos indicadores, en mi tesis de maestría, para analizar el efecto del desempeño de los sistemas de innovación sobre el crecimiento económico.) Si bien esta metodología ofrece un aire empírico al estudio de los sistemas de innovación, se aparta de su idea principal: las interacciones entre agentes.

La idea de mi proyecto de tesis es, a partir de encuestas de innovación, abstraer información para representar cómo las empresas se relacionan con otras (para intercambiar conocimiento) con el fin de innovar en sus negocios. La Encuesta de Innovación Comunitaria (Community Innovation Survey) es la fuente que tengo en la mira. En primer lugar, ofrece información  acerca de la tendencia de las compañías (europeas) para relacionarse con otro agente del sistema. (Por ejemplo, la proporción de inversión en investigación interna contra la externa.) Las respuestas pueden—es lo que pienso argumentar—utilizarse para estimar la propensión de la formación de un enlace entre una empresa y otra, para luego simular el emparejamiento de las compañías. El resultado sería una representación como la siguiente.

Mapa de productos y servicios de la Economía de Inglaterra, año 2000. Fuente.

De esta manera se obtendría una estimación del mercado de conocimiento. Esto sería de gran valor, ya que podría analizarse el papel de los enlaces sobre el desempeño de las empresas en materia de innovación. En otras palabras, se podría valorar la importancia que representan las redes de innovación para las compañías (algo que hasta ahora es poco comprendido). Para esto, se podría utilizar la otra parte de la encuesta—la cual indica el número de innovaciones introducidas, qué tan importante fueron para su negocio, los obstáculos presentados, etc. De esta manera, se identificarían patrones estructurales en el sistema de innovación, como lo sería: el grado de clustering, el grado de conexión, velocidad de transferencia tecnológica, distancia entre pares, tipos de estructura (e.g., small-worlds) y la presencia de nodos centrales, entre otras métricas.

De lograr esta representación (y de comprobarse como una aproximación consistente) los usos serían múltiples. Como la encuesta abarca firmas de países europeos, hay grados de análisis que van desde las empresas de un determinado sector en cierto país, hasta toda Europa. Así que sería de interés tanto en el mundo de los negocios como en el de la política pública; podría analizarse cómo se intercambia conocimiento en el sector de telecomunicaciones en Francia, compararse el sistema de innovación Alemán frente al Checo, la facilidad con la que una tecnología de celdas solares viaja de España a Rumania, dentro de un sinnúmero de aplicaciones más.

Este es, al menos, el prospecto que tengo en mente de momento. Habrá que ver dentro de tres años qué termina siendo mi tesis doctoral.

viernes, 7 de enero de 2011

Capital organizacional, ¿el ingrediente secreto?


El primer artículo que me tocó revisar como estudiante doctoral (actividad que por estos días suena a poco honor) trata acerca de la valoración de los activos intangibles, particularmente el 'capital organizacional'.* Este es, parafraseando su definición, el conocimiento con el cual se combina el capital humano y el capital físico en una compañía.

Este concepto se vende muy bien en la mente de administradores y gerentes, ya que puede verse como el ingrediente secreto que las compañías poseen. Como lo señala el artículo, tanto la fuerza laboral como los activos pueden considerarse como commodities (es decir, recursos homogéneos para todas las compañías que forman parte de un mismo contexto); dos empresas distintas con capacidades económicas similares pueden acceder igualmente a un egresado de una buena universidad, así como a un software de administración de inventario. Entonces, ¿por qué se presentan casos como el de Dell y HP, donde el primero, siendo más pequeño, consiguió la supremacía en el mercado de computadores personales? La respuesta, según los entusiastas del capital organizacional, radica en la combinación de los recursos de la compañía que llevó al innovador sistema de distribución, donde los usuarios diseñan su propio producto a través de Internet. Contrario a los empleados o el código de software, la habilidad para combinarlos no puede transferirse con facilidad a otras organizaciones. Es conocimiento tácito.
Aquí se encuentra el problema principal del capital organizacional, como en muchos de los otros activos intangibles: ¿cómo medirlo?, ¿qué cabe y qué se excluye en esa definición tan amplia?, etc. El caso extremo es la vieja falacia del ingrediente secreto para el éxito empresarial (llámese también la receta para innovar). Es bastante complicado establecerlo como punto de referencia para algún tipo de estudio comparativo.

A pesar de todo, los autores hacen un esfuerzo no menospreciable para estimar y analizar el capital organizacional. De manera superficial, su metodología podría resumirse así: se aproxima el capital organizacional  en dada empresa mediante una variable monetaria que expresa sus gastos generales, administrativos y de ventas. De esta manera, se capturan las actividades que podrían mejorar la combinación del capital físico con el humano (por ejemplo: entrenamiento de empleados, consultorías, mercadeo y sistemas de distribución). Luego, con una base de datos, hacen un análisis econométrico para estimar el efecto de esta variable sobre las ventas, junto con otras variables que representan el capital físico, humano y tecnológico (I+D).

Al final, el estudio resulta interesante. La estimación de capital organizacional es limitada, pero es el costo de estandarizar el concepto para hacerlo comparable a través de muchas empresas. Sería interesante incorporar algunas variables instrumentales que capturaran la eficiencia de los gastos generales, administrativos y de ventas de las empresas (u otros factores que expliquen el capital organizacional). De momento se me ocurre la creatividad y los grados de libertad que poseen los empleados en el desarrollo de sus funciones.


The valuation of organizational capital. Lev, Baruch & Radhakrishnan, Suresh. 2004.

martes, 6 de julio de 2010

Colciencias: trayectoria durante el gobierno de Álvaro Uribe y perspectivas futuras

Presentación ante el Presidente de la República de Colombia de los programas, proyectos y actividades adelantados por el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias) entre los años 2002-2010. 
Evento realizado en Medellín - Colombia el 15 de Mayo de 2010.
Duración: 80 minutos.

domingo, 4 de julio de 2010

¿Un Crecimiento Sostenible?


En contra de la coyuntura económica mundial, Colombia creció un 4,4% durante el primer trimestre de este año. Este indicador, siendo en esta instancia indudablemente alentador, puede llegar a ser fácilmente malinterpretado dado su carácter aglomerante. Una mirada un poco más profunda muestra que la mayor parte de dicho crecimiento se encuentra en el sector minero. Esto debe entenderse como un veredicto del mercado: en Colombia, los mayores retornos a la inversión están en la explotación de los recursos naturales. Este juicio no sería problema si el retorno social de las inversiones en dicho sector no fuera tan bajo: la mayor parte de las regalías salen del país, los "spillovers" tecnológicos son pocos, las actividades productivas no son intensivas en mano de obra, etc.

La maldición de los recursos naturales no justifica introducir distorsiones en el mercado, como muchos economistas han argumentado. No es rentable luchar en contra de esta realidad estableciendo medidas proteccionistas cuyo fin sea buscar el florecimiento de industrias que reinventen la rueda. Colombia aprendió esta lección a las malas en la época de "Industrialización por Sustitución de Importaciones". Pero también hay que aceptar que el mercado no reconoce los objetivos del desarrollo. Los inversionistas representativos del mundo capitalista no toman decisiones con base en los retornos sociales, sino en los privados. Por lo tanto no  son sus prioridades (ni tienen por qué serlas) generar empleo, eliminar la pobreza y demás objetivos socialmente deseados en países emergentes como Colombia. Esto justifica el papel del Estado en el desarrollo.

El debate que circuncisa la pregunta "¿Cuál es ese papel?" es enorme. Desde los años noventas, el Estado colombiano ha asumido la responsabilidad principalmente promoviendo la competitividad en las empresas, con miras hacia la globalización. Si bien la estrategia representó un cambio, su esencia paternalista sigue siendo la misma de siempre. Las empresas permanecen pasivas en cuanto a la búsqueda de ventajas competitivas, sino que ahora, en vez de ser mediante protección impositiva, se limitan a las mejoras en infraestructura por parte del Estado. Esto está demostrado por el sesgo exógeno hacia la competitividad y por el precario nivel de inversión en Investigación y Desarrollo (I+D).

Si bien las mejoras en infraestructura son deseables, no son suficientes por si solas para que las empresas compitan exitosamente en el escenario internacional. Esto ha sido reconocido en países como Chile y Brasil, cuyos gobernantes han ido más allá al fomentar cierta autonomía en las firmas para procurar el aumento de la competitividad. Esto es, por medio de la innovación como resultado de esfuerzos colaborativos en I+D y transferencia de conocimiento entre las empresas, las instituciones académicas y el sector público- fortaleciendo el Sistema Nacional de Innovación (SNI).

Hay un obstáculo cultural gigantesco para que en Colombia se estructure un SNI como se está haciendo en Chile y Brasil. Si bien esta barrera ya es tema para una entrada posterior,  el lector desde ya podrá imaginarse de qué se trata con la siguiente cita que habla elocuentemente por si sola.

"A mí una universidad no me va a decir de dónde a dónde va la primera línea del Metro."
-Samuel Moreno, Alcalde de Bogotá (SEMANA).

sábado, 27 de febrero de 2010

Desempeño de los Sistemas Nacionales de Innovación vs Crecimiento Económico

Esta gráfica hace parte de mi tesis de maestría acá en Japón.

Fuente: Cálculos basados en World Bank. World Development Indicators (2009).

Descripción
  1. La gráfica muestra el efecto marginal del desempeño del Sistema Nacional de Innovación (SNI) sobre el crecimiento económico, luego de controlar por las otras variables en una regresión: explicativas (incentivos económicos, gobernabilidad, educación, tecnologías de información e infraestructura) y de control (PIB per cápita, efectos de tiempo y "dummies" regionales).
  2. El índice de desempeño del SNI considera: las importaciones de manufactura, exportaciones de alta tecnología, inversión extranjera directa e inversión en investigación y desarrollo.
  3. El eje vertical mide la variación del PIB (ln).
  4. Cada punto representa los valores mencionados en 2. y 3. en un determinado país.
Notas
  1. El periodo de análisis comprende 1998-2007.
  2. Se tuvieron en cuenta alrededor de 70 países en todo el mundo.
  3. La gran mayoría de países poseen dos observaciones (puntos en la gráfica).
La gráfica muestra un efecto positivo por parte del desempeño de los SNI sobre el crecimiento económico.