No mucho después del comienzo de lo que fue mi vida de estudiante en Bogotá, decidí no dar limosna (con excepción en los casos de intimidación). Desde ese tiempo ha permanecido en mi un conflicto entre reconocer que los pobres no pueden salir de la pobreza por su propia cuenta y lo pésimo que es la limosna como ayuda.
La limosna es un incentivo a la limosna.
Hoy mismo en el RER parisino me encontré a una mujer cuyo oficio es, netamente, pedir limosna en este medio de transporte. La he visto en dos líneas completamente opuestas, tal vez para variar la audiencia. Siempre con su bebé en los brazos.
No sé qué ocurre en la mente (y corazones) de los demás a la hora de dar limosna. En Japón, por ejemplo, incurrir en esto es causa de absoluta vergüenza y desprecio. En la cultura occidental, tal vez debido a nuestras raíces religiosas, el sentimiento es de compasión. Desde un punto de vista racional, pedir limosna es una adicción. Cuando uno otorga una moneda, se está premiando a la persona que pide; diciéndole básicamente "puede continuar haciendo lo mismo". Se está aprobando la limosna como una forma de vida.
Cómo curar la enfermedad y no el síntoma?
Sin embargo, también hay que reconocer la situación precaria de muchas personas, que caen en ese vacío por causa de mala fortuna. El problema es que, una vez haber caído, existen pocos mecanismos para salir de allí. Los países desarrollados sí los poseen pero, qué hay de los países donde hay más pobreza o, inclusive, los inmigrantes en los países más ricos cuyos mecanismos solo benefician a aquellos que poseen la nacionalidad?
Pues bien, esta mañana me dije "la única forma que daría limosna sería si existiera una forma de saber cuánto ha recibido el mendigo en cuestión el día de hoy". Pues bien, este pensamiento engendró una idea (en su estado más crudo) que quiero depositar en este espacio, como un mensaje en una botella en el vasto océano, para que le llegue a algún emprendedor social. Una ONG podría ser creada, de la noche a la mañana, con el fin de administrar proyectos de mendigos que quieran salir de la pobreza. Una sola persona podría comenzar el trabajo de administración, asesoramiento y seguimiento de unos cuantos procesos. Sería clave obtener el respaldo y apoyo de algún organismo (posiblemente estatal) reconocido.
La ONG funcionaría de la siguiente forma. Se contactaría algún mendigo y se construiría un objetivo adaptado a sus necesidades y condiciones (por ejemplo: terminar bachillerato, comenzar un negocio, etc). Una vez definida una meta y un monto asociado para alcanzarla, la agencia podría apoyarse de alguna plataforma existente como Kickstarter, en donde el proyecto podría presentarse y, al mismo, tiempo existirían las posibilidades de aceptar contribuciones monetarias que permitieran alcanzar la meta. Todo esto con absoluta transparencia (se puede saber cuántas donaciones se han recibido). La ONG administraría el dinero (al menos en gran parte), sobra decirlo.
De dónde saldrán los recursos de la ONG para comenzar? El lanzamiento de la ONG podría plantarse, en sí mismo, como un proyecto en Kickstarter.
Con qué recursos podría sostenerse y crecer la ONG? Mediante un porcentaje de las contribuciones recibidas en cada proyecto.
Seguramente habrán casos fallidos, pero al menos lo veo como una alternativa potencial con un porcentaje de éxito más alto al de la limosna como solución a la pobreza. Podría hasta funcionar mejor que los micro-préstamos ofrecidos por gobiernos como el de Colombia.
Será que algún día podríamos ver a un mendigo que, en vez de pedir limosna, se montara en los buses para entregar un papelito con un enlace a su proyecto?

Por favor me escribe a calvert.mota@me.com Gracias.
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